lunes, 10 de junio de 2013
miércoles, 8 de agosto de 2012
lunes, 12 de enero de 2009
El body painting en la historia
El body painting o pintura corporal es una técnica que utiliza pigmentos aplicados sobre la piel y a través del cual el hombre transmite diferentes sensaciones y mensajes. Estudios sociológicos afirman que el hombre de la prehistoria primero pintó su cuerpo y luego se vistió. En muchos de los mensajes afirmó su identidad, la pertenecia a un grupo, al entorno y, quizás para intimidar al enemigo, usó el camuflage para la guerra o la caza.
En la prehistoria tanto la barbarie como las primeras civilizaciones descubren para pintar elementos de la naturaleza la tierra colorada, el carbón de la madera, la tiza, la sangre de los animales, conjuntamente con arcilla, cenizas, aceite de amizcle (extraído de mamíferos), mejorana (menta), cobre y malaquita.
Casi todas las tribus usaron pintura corporal durante las ceremonias. En la actualidad existen culturas donde el cuerpo humano es el protagonista, pintándolo y adornándolo con originalidad única. En Egipto, Africa, Oriente y Asia utilizan desde hace miles de años el henna, tinte que proviene de una planta con tonos desde anaranjados hasta el negro. Esta pintura se obtiene machacando las hojas superiores, secas y de color dorado y permite una duración de varias semanas.
El body painting puede vincularse como una tarjeta geográfica que indentifica a cada individuo en su mundo sociocultural. Se distingue de los tatuajes y de la escarificación por su carácter fugaz, lo cual permite su deseo de renovación.
En Occidente aparece a finales del siglo XX como un arte transitorio, naciendo así el Body Art, estilo enmarcado en el arte conceptual de gran relevancia en Europa y especialmente en Estados Unidos.
El cuerpo es el lienzo y el marco de la obra donde suelen hacerse a modo de acción de perfomance con un documento fotográfico o videográfico.
Los principales exponentes fueron Ives Kleim, Vito Acconci y Dennis Oppenheim.
En los últimos años, esta técnica es utilizada como ornamentos en teatro, televisión, danzas y disfraces. Los diseños se realizan con imágenes figurativas (mímesis de animales, naturaleza u objetos), abstractas, de imitación y logos.
Se utilizan productos de maquillajes artísticos profesional, de base acuosa u oleosa, como así también el aerógrafo, elemento que vaporiza la pintura acelerando el tiempo de realización.
En este culto al cuerpo que estamos viviendo, la mayoria de los body painting señalan un dejo de sensualidad en cuerpos armoniosos destacando su anatomía y acentuando la imagen deseada del momento.
Fiebre mineral

El maquillaje mineral es el producto emergente de la nueva cultura de la belleza basada en el bienestar. Los científicos corroboraron que algunos elementos son capaces de regenerar la actividad biologica de la piel y proteger sus células.
La industria cosmética no tardó en satisfacer el deseo cada vez más creciente de las mujeres de producir maquillajes naturales, libre de aditivos. Los maquillajes minerales son adecuados para pieles ultrasensibles, con acné o rosácea.
La fiebre mineral nació con polvos, sombras y rubores. Estos productos se realizan con minerales pulverizados que forman cristales planos microscópicos que al caer sobre la piel forman una capa de cobertura luminosa otorgando color y brillo.
Los minerales agregan ingredientes beneficiosos para piel ya que contienen vitaminas A, E y C y la protegen del medio ambiente permitiendo que respire normalmente.
Uno de los minerales utilizados es el óxido de zinc, que permite camuflar manchas, cicatrices y pequeñas líneas de expresión, aportando luminosidad sin brillo y facilitando la desinflamación en la rosácea y el acné.
El dióxido de titanio es reconocido como un potente filtro que protege de los rayos solares. Brinda una protección solar similar al factor de protección 15 ó 20, actuando como bloqueador de los rayos ultravioletas y evitando el envejecimiento prematuro de la piel.
El óxido de cloruro suaviza la dureza del resto de los minerales; el óxido de hierro posee la capacidad de mimetizarse con el color de la piel, cubriendo imperfecciones y emparejando el tono; la mica potencia la luminosidad y permite que los polvos se deslicen fácilmente. El hierro ayuda a la oxigenación de las células y estimula la producción del colágeno; el potasio y el sodio mantienen la hidratación, y el magnesio ayuda a restaurar la barrera cutánea y restaura la firmeza del tejido; el silicio combate los radicales libres y el calcio ayuda a la cohesión de los tejidos brindándole mayor resistencia a la piel.
La composición de estos productos se basa en minerales que con el tiempo el organismo va perdiendo. Por su soltura y textura hiperliviana no dañan la piel, permitiendo una oxigenación constante. Carecen de aditivos y se encuentran libres de bacterias por lo que su vencimiento es a largo plazo.
A pesar de sus innumerables ventajas posee algunos puntos en contra. Entre otros, no están disponibles en variedad de colores; no pueden cubrir ciertas imperfecciones como el vitiligo, telangestacias, queratosis senil, angiomas, máculas u ojeras oscuras.
En pieles deshidratadas se recomienda usar una hidratación previa al maquillaje, haciendo hincapié en el contorno periocular y peribucal, porque el polvo puede acentuar las líneas de expresión. Se recomienda no utilizarlo en exceso.Las pieles de fácil bronceado deben usar un protector solar ya que el dióxido de titanio es insuficiente, y en el caso de las pieles grasas, el oxicloruro de bismuto suele causar manchas en los poros muy dilatados.
El maquillaje como expresión artística

Los diferentes roles del maquillador
El maquillador profesional pone todo su arte a disposición de quien lo necesita, realizando una tarea con conocimiento y pasión que le permite plasmar todo su ingenio y creatividad además de ser una profesión rentable e independiente.
El maquillaje como técnica creativa permite al profesional incorporarse en todos los ámbitos donde la imagen tiene un rol prioritario.
El maquillador desarrolla su actividad en eventos sociales formales e informales; las tradicionales fiestas de quince, casamientos, graduaciones, etc. como así también en le mercado de la moda.
Hoy el maquillaje complementa distintas actividades donde el profesional emprendedor puede integrarse en tarea conjunta a estilistas, fotógrafos y diseñadores de moda, etc. como así también en el mercado de la moda.
La tarea del maquillador profesional es requerida tanto en empresas corporativas para el asesoramiento de la imagen del personal, como en diferentes establecimientos de enseñanza artística (danza, teatro) para caracterizaciones, personificaciones y demás variantes del maquillaje artístico. También es requerida para festividades infantiles. Y como una propuesta novedosa el maquillador profesional puede desenvolverse dentro del área de la asesoría de imagen para mejorar la imagen personal y la autoestima.
La carrera de maquillaje permite además insertar al profesional en los medios de comunicación a través de campañas publicitarias de TV y gráficas, donde los conocimientos que se adquieren en la carrera le provee de técnica para resolver make up ante los nuevos soportes fílmicos HD- cámaras de alta definición e interpretar los colores que proyectan los píxeles en la profundidad de campo o LCD.
Por todo esto y por mucho más, hoy el maquillador es requerido ya que su tarea es facilitadora de resolución de imagen.
Silvia Armoa
EL MAQUILLAJE ES CULTURA

"En el maquillaje es preciso tener en cuenta la intención, la duración y la ocasión. Las emociones también juegan un papel muy importante. A diferencia de un cuadro, maquillar es pintar sobre un soporte humano que no siempre se siente de la misma manera". Con esta descripción la maquilladora Silvia Armoa pone de manifiesto su dedicación y minuciosidad a la hora de embellecer un rostro. Tuvo el privilegio de ser la primera maquilladora de televisión a color.
Reconocidos periodistas de la ciudad depositaron su confianza en una joven de apenas 17 años que los arreglaba antes de salir al aire. Durante su capacitación en Buenos Aires, maquilló al elenco de Rosa de Lejos y otros programas que en ese entonces se emitían. Tenía todas las condiciones para abrirse camino en esta profesión.
Armoa se desempeñó como experta de belleza durante varios años y tomó contacto por primera vez con el maquillaje artístico en el teatro Colón. "Si las puertas se me abrieron para continuar con el maquillaje, debía hacer algo para crecer y pulir una técnica que tiene poco espacio". Hoy con 43 años y esta forma de pensar, está cursando cuarto año de la carrera de Bellas Artes. Además forma especialistas en maquillaje social y artístico y organiza seminarios de automaquillaje.
Se siente agradecida con su profesión porque le brindó la posibilidad de conocer y relacionarse con mucha gente, y se sorprende porque sus hijos también se interesaron por carreras y estudios afines. La maquilladora conoce de pinturas sobre pasarelas y escenarios. Pero también incursionó en otras técnicas que el mercado impone como el bodypainting los tatuajes efímeros y los aerosoles, porque como dice Armoa "para probar otras formas, hay que tener un criterio amplio".
- ¿Cómo adaptás tu nueva carrera al maquillaje?
- La implemento en los talleres, en temas relacionados con historia del arte, teoría del color y de las formas. Viro el maquillaje hacia otro ángulo. Formo maquilladores pero los posiciono desde el contexto social, histórico y cultural. Les cuento cómo cambian las décadas y los mensajes del maquillaje, instalados como función social.
- ¿De qué manera influye el contexto social?
- El maquillaje cambia de acuerdo a la cultura. Estamos inmersos en una sociedad europeizada. No es lo mismo maquillarse o enseñar a maquillar en Rosario que en Bolivia o en México. El color de la piel o las facciones del rostro son determinantes. El ideal de belleza que se impone es el rostro oval, del renacimiento. Pero cuando no tenemos las condiciones dadas que manda la sociedad de consumo ¿qué hacemos? Es necesario aceptarse uno mismo para mejorar la imagen desde adentro y colorearla hacia afuera.
- ¿Se maquilla la mujer actual?
- Sí, pero quiere disimularlo. El rostro es nuestra carta de presentación, porque estamos en la cultura de la imagen. Para ingresar a un trabajo es lo primero que se tiene en cuenta. La mujer quiere aprender a maquillarse. Hay personas que sólo se pintan los ojos o la boca y es lo mismo que al frente de un chalet se le pinten las ventanas y puertas y no la pared. La mujer suele observar en la otra lo feo, la mancha o la ojera. Yo no creo que haya mujeres lindas y feas, sí arregladas y desarregladas.
- ¿Cuál es la tendencia que sobresale?
- Se estila el maquillaje correctivo es decir por oposición: donde hay algo oscuro se aclara o donde hay algo grande se achica. Así se trabaja sobre las líneas de expresión, los surcos, las pecas y manchas que aparecen en los meses de invierno. El color no existe, sí un pigmento determinado por la luz, la duración, la distancia, la temperatura y la intencionalidad. No existe un sólo criterio, cada uno debe adaptarse a lo que viene. Los grandes mercados proponen el brillo y los rubores satinados.
- ¿Qué ocasión preferís a la hora de maquillar: teatro, casamiento o modelaje?
- Todas me producen una sensación diferente. Maquillar a una novia me da placer por la intención y la emoción que gira en torno a este acontecimiento. En un desfile, me estimula la intensidad de maquillar a treinta chicas en una hora. También me gusta dar clases. Quiero lo que hago, quizás por eso se me abrieron muchas puertas.
- ¿Y en la actuación?
- En esta área es diferente porque no se maquilla la persona sino el personaje. En la actuación se busca deformar el rostro, dar otra imagen, trabajar con técnicas de avejentamiento, rejuvenecimiento o maquillaje de época. Podríamos decir que el maquillaje es el "arte de la mentira". Dibujamos sobre el rostro otra cara, a veces mediante prótesis que pueden ser de caucho. Lástima que en Rosario aunque está latente, todavía no existe un espacio de producción.
- ¿Qué es lo que más te gratifica?
- Haber maquillado para televisión y haber tenido la posibilidad de trabajar en un canal porteño. Pero en ese momento vivir en Buenos Aires con 19 años y alejada de la familia no era lo mismo que ahora. Me movilizó porque venía de una escuela comercial. Como muchas otras adolescentes, hice un curso para aprender a maquillarme y terminé en un canal de televisión y luego capacitándome en un medio nacional. Maquillé a Leonor Benedetto, Juan Carlos Calabró y Gerardo Romano. Aprendí qué era la luz, el cromatismo y la cámara. Cuando regresé a Rosario, volqué mis nuevos conocimientos en un mercado que no tenía competencia.
Paulina Schmidt